
- ¿Recuerdas nuestro campo?
A veces no me siento capaz de definir mi propio presente, porque tengo la sensación de que nada permanece indemne en aquellos que alguna vez me hicieron sentir segura, a salvo, de nuevo en casa. Trato de orientarme entre los viejos mapas que una vez me hicieron dar pasos en firme, pero esta cartografía se vuelve cada vez más imprecisa con el paso de los años porque, al fin y al cabo, nadie sale ileso del transcurso del tiempo.
-¿De qué campo me hablas?
(silencio)
- No, nada.
Mi definición de las cosas que una vez quise se vuelve imprecisa cuanto más me acerco a ellas. Me cuesta sentirlas con nitidez, tenerlas entre los dedos, apenas las rozo porque no puedo arriesgarme a romper la porcelana cuando soy consciente de que es especialmente quebradiza. No pienso descascarillar los bordes porque sé que sentiría estallar los míos propios. Sólo sé que todo se desdibuja despacito y no puedo frenarlo. No puedo imaginarme que ocurrirá conmigo, ceteris paribus, porque nada permanece intacto a mi alrededor ni yo misma puedo permanecer constante ante todo lo que me rodea.
- No te entiendo.
Pensé que una sonrisa podría darme una tregua después de tantos reproches, pero si tras de ella se desvanece aquella primera vez, aquel instante que yo trato de mantener inalterado mientras todo lo demás cambia irremediablemente, la complicidad de una pausa no me servirá absolutamente de nada.
- Lo sé.
Cuando ya no tienes ni idea de lo que siento y tan sólo recuerdas lo que una vez sentí, nuestras fronteras se pierden entre dos desconocidos. Me gustaría poder volver a aquel instante, pero ya no lo tengo. Quizás no debiera haberlo perdido, pero es posible que nunca lo encontrara realmente. Desearía ser capaz de dártelo ahora mismo pero, ¿acaso volverías a sentirlo del mismo modo que entonces?
- Me esfuerzo por entenderte. Sé que ya no encuentras nada de lo que antes buscabas pero... ¿qué es lo que buscas realmente ahora?
Si existiera algún mecanismo que nos llevara hasta los viejos momentos que alguna vez nos dejamos por el camino: un gesto, una sonrisa, una tarde de septiembre. ¿Qué busco? Una brújula. O quizá resulte más sencillo decir algo cómo...
- Orientarme en tus mapas.
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6 de Septiembre de 2003, Observatorio. Entre el cielo y un campo de fútbol:
- ¿Todo este campo es para nosotros?
(Risas)
6 comentarios:
Inchina, no sé cómo decirte que ese texto es bello y emotivo y supongo que somos muchos los que habremos hecho nuestro, no una sino mil veces, porque habremos necesitado también de esos mapas.
A falta de brújula o mapa siempre puedes buscar ayuda en las estrellas... Ahora, si eres tan torpe como yo (más q espiritu de boyscout lo q tengo son ganas de bollycao :P), en vez de buscar orientación en las estrellas puedes encontrarla en el Sol, q es pelín más evidente.
Yo vi uno grande y amarillo hace algún tiempo y me ayudó a encontrar caminos de vuelta cuando estaba perdido (incluso agarrándome y dándome tirones y collejas cuando me hace falta) ;)
muitos bicos!!
Uf, mi brújula está tan jodida como mi capacidad de orientarme... cada vez más perdida, con las uñas desconchadas y una no-sonrisa pintada en la cara...
Un beso inchina
Una vez, hace ya bastante, cerré los ojos y deseé q el tiempo se detuviese... Han pasado muchas cosas desde entonces, pero sé q el tiempo se detuvo, de algún modo. Todo cambia, nada permanece indemne, eso es cierto. Y, sin embargo, hay pedacitos de nosotros mismos que se quedan anclados en algún lugar; en un faro, en una estación de tren, un atardecer, un campo, para siempre...
Siempre he pensado que lo mejor que uno debe de hacer cuando se siente perdido es no moverse mucho por que suele perderse mas.
y bueno siempre es bueno desarrollar un sentido de orientacion aunque sea para sobrevivir
Al fin puedo volver a leerte! Ya tenía ganas. Me encanta el toque emotivo de lo que cuentas. Bicos!
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